BASES MOLECULARES DE LA CONTRACCIÓN MUSCULAR
Se
plantea que la contracción del musculo esqueléticos es un proceso fisiológico,
que permite producir la fuerza necesaria para proveer movimientos al cuerpo y
es controlado por el sistema nervioso central, donde estas contracciones
producen un trabajo dinámico o contribuyen en el mantenimiento estático de la
postura. De esta manera la fuerza es la capacidad neuromuscular que posee un
musculo para generar un movimiento o
contracción voluntaria. Por ende las unidades celulares llamadas sarcómeros son
la fuente funcional del musculo esquelético y donde parten hacia ambos lados de
filamentos delgados de la actina, donde es el compuesto más importante y
esencial para estos filamentos. La unidad contráctil básica como tejido es la
fibra muscular rodeada por una vaina de tejido conectivo, llamado endomisio.
Esta unidad básica del musculo esquelético está organizada en fascículos o
grupo de fibras, rodeada por una vaina de tejido conectivo más gruesa llamada
perimisio y finalmente un grupo de fascículos musculares están organizados
dentro de todo el musculo y cubiertos por el epimisio que rodea toda la
estructura.[1]
Asimismo
se sabe cada una de estas fibras musculares contiene miofibrillas las cuales se
dispersan a lo largo de toda la fibra conteniendo abundantemente miosina y se
encuentra ciento de millones de moléculas ordenadas como un grueso filamento de
miosina, donde convierte la energía química contenida en un enlace de ATP a energía
mecánica gracias a la enzima ATP asa el cual extrae un fosforo al ATP para
convertirlo en ADP, y en conjunto con
actina que son los polímeros proteicos responsables de la contracción muscular.
De
esta manera el inicio y la ejecución de la contracción muscular se produce
gracias el potencial de acción que viaja por un nervio motor hasta el final en
las fibras musculares de allí en cada extremo el nervio agrega una cantidad de
transmisor de acetilcolina que es el encargado de empezar este proceso, donde esta
actúa en la membrana de la fibra muscular abriendo muchos canales para iones de
sodio, donde la apertura de estos canales permiten el ingreso a la fibras
muscular de grandes cantidades de iones de sodio, de esta forma comienza un
potencial de acción en la fibra muscular la cual se desplaza a lo largo de esta
membrana, entonces el potencial de acción desporaliza la membrana de la fibra
muscular provocando la liberación desde el retículo endoplásmico hacia las
miofibrillas, de grandes cantidades de iones que se encuentran almacenados en
el retículo. Asimismo los iones de calcio inician fuerzas de atracción entre
los filamentos de actina y miosina, haciendo que se deslicen juntos,
determinándose el proceso de contracción.
Por
otro lado se puede considerar que los diferentes tipos de contracción muscular
depende de la interacción entre la magnitud de la fuerza desarrollada por el
musculo y la carga externa que se aplica. Cuando la fuerza desarrollada por el
musculo es mayor que la carga externa aplicada, las fibras se acortan durante
la contracción. Cuando la fuerza desarrollada es igual a la carga, o si resulta
imposible desplazar la fuerza externa, la longitud global del músculo permanece
constante, resultando una contracción isométrica. Si la fuerza desarrollada por
el musculo es menor que la fuerza aplicada, el musculo se estira durante la
contracción.[2]
En este
orden de ideas, se describe los diferentes tipos de contracción muscular, entre
los cuales se aprecian: la contracción isométrica que es aquella que se da
cuando la fuerza producida no es capaz de vencer a la resistencia, es decir es
cuando se produce una fuerza muscular sin generar movimiento, por lo tanto no
hay alteración en su longitud exterior o en el Angulo de la articulación que
actúa el musculo. Del mismo modo la contracción isotónica es aquella que se
realiza a una velocidad constante, es decir es aquella en las cuales el musculo
se contrae con una tensión constante durante la acción realizada, en la cual se
observa el cambio de longitud del musculo. Por lo tanto este es tipo de contracción
más usual ya que se ejecuta en los movimientos cotidianos y deportivos. Y por
último la contracción concretica es aquella cuando un musculo realiza una
tensión suficiente para superar una resistencia, lo cual lleva que el musculo
se acorte. Asimismo las contracciones excéntricas Son aquellas en los que se
utiliza una contracción máxima a velocidad constante durante todo el
movimiento, y en el caso de aumentar la fuerza, se verá aumentada la
resistencia.
Por consiguiente se dice que la realización de un movimiento
depende fundamentalmente de la coordinación de todos los grupos musculares que
intervienen en dicho movimiento y no solo de la fuerza o intensidad de la
contracción en sí misma, sin embargo el responsable fundamental de la
contracción muscular es el estímulo nervioso que se origina en la corteza
cerebral y desciende por la medula espinal. Por lo cual este aspecto mencionado
puede ser de gran importancia en los deportistas de alto nivel, y personas del
común, ya que al controlar la activación de las unidades motrices adecuadas a
la intensidad del ejercicio o mejorar la coordinación de esta mediante el
aprendizaje o entrenamiento y así mejorar su rendimiento deportivo y su calidad
de vida.
Finalmente
se entiende que para que se produzca o se pueda realizar un buen movimiento es
necesario realizar el mecanismo de contracción muscular, aunque no solo de los
miembros que contiene el ser humano, sino que también se produce movimiento en
los órganos internos, vasos sanguinos, vías aéreas intestinos, gracias a la
contracción involuntaria de los músculos
lisos controlados por el sistema nervioso autónomo.
BIBLIOGRAFÍA
·
AMERICAN OSTEOPATHIC ASSOCIATION, Fundamentos
de medicina osteopatica. 2° Edición, Editorial Médica Panamericana.
·
LOPEZ CHICHARRO, J. Fisiología clínica del
ejercicio. 3° edición. Editorial panamericana.
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